—Estamos en peligro —dijo Seraphina, con un temblor en la voz mientras se esforzaba por mantenerse firme—. Los enemigos ya saben nuestra ubicación.
Sus piernas temblaban por el miedo, pero no podía permitirse vacilar. Señaló detrás de ella, donde Melissa estaba arrodillada en el suelo, intentando desesperadamente curar las heridas de Beltaine, que yacía inconsciente. La preocupación era evidente en su rostro.
—En este momento —continuó Seraphina, tratando de mantener la calma—, debido a que Bel