Beltaine flotaba, ingrávida, en un lugar que nunca había visto antes. Todo era oscuro, y de algún punto indeterminado caía una lluvia de colores que jamás había presenciado. No eran gotas de agua comunes; cada gota parecía emitir una luz iridiscente, cambiando de color al azar antes de tocar el suelo.
Ella se sentía perdida, desorientada. ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado allí? Intentó recordar, pero su memoria estaba borrosa, como si una niebla espesa cubriera sus pensamientos.
A pesar de la