Capítulo 17: La droga.
—Descansa, aún pareces agobiada —me dijo ella, mientras se daba media vuelta y salía de mi habitación.
Sus palabras resonaron en mi cabeza mientras observaba cómo se alejaba. Esta vez sus palabras y lo que acabada de suceder no fue suficiente para calmar mi inquietud.
Después de verla desaparecer por la puerta, intenté levantarme, pero mis piernas se sentían débiles y temblorosas. No podía mantener el equilibrio.
Una sensación de mareo me invadió, como si estuviera flotando en un mar, luchando