Por Solange.
- ¡Mio bambino caro!
Exclamó Ginna, el ama de llaves de la mansión de Italia.
Alzó en sus brazos a mi hijo
Lo besó con mucho cariño y estaba emocionada.
Luego me abrazó a mí y también me fundió contra ella, llorando emocionada.
- ¡Mia piccola!
-Bon Giorno mia Ginna.
La saludé con mucho cariño.
-Avanti, avanti.
Dante miraba todo extrañado, recordando cuando vivíamos allí.
- ¡Tengo un papá!
Fue lo primero que le dijo a Ginna.
Esas palabras golpearon mi conciencia.
- ¿Tenés papá?
-Sí