Por Ema
Mi mente no comprendía las palabras de mi amigo.
Sol no se pudo ir sin despedirse, ella no pudo hacer esa jugada, no se pudo alejar de golpe de mi vida.
Aunque había dicho que el viaje era por negocios, tuve miedo de que ya no quiera volver nunca más.
Se me partía la cabeza, verdaderamente me estaba estallando.
Se movió hasta el piso.
- ¿Cuándo?
- ¡Hoy! ¡Ahora!
-Voy a buscarla al aeropuerto.
Dije agarrando las llaves de mi camioneta, pero sentí que se me nublaba la vista y que el maldit