Por Solange
Cuando llegué al sector en dónde suelen estar los padres, veo a Ema, recostado contra una columna, mirando fijamente a Dante.
- ¿Qué hacés acá?
Mi corazón latía deprisa, estaba aterrada porque me sentía acosada, ya no sólo se metió conmigo, sino también se metía con mi hijo.
Quería tomar a Dante en mis brazos y salir huyendo.
¿Cómo pude entregarme a él por segunda vez?
¿No aprendo?
-Estoy viendo jugar a Dante.
Dijo como si fuese algo normal.
-Tiene mucha habilidad.
Prosiguió.
-No qui