Por Solange.
El sábado a la noche venían a cenar a casa, mi novio y Ricky.
Primero llegó Leandro, y nuevamente Dante hizo un capricho y no lo quiso saludar.
Me está preocupando la situación y no sé cómo mi novio aún no se cansó de mi hijo y nos mandó al diablo a los dos.
Francamente es un hombre admirable.
Cuando llegó Ricky, Dante saltó a sus brazos.
-Zio, ti amo.
Le dijo en italiano.
Ricky se emocionó y le contestó.
-Mi nipote, anche io.
- ¡Ricky!
Le regañé.
-Perdón, tu hijo me puede.
Leandro