Por Emanuel
Entré a la oficina de mi padre, yo estaba hecho una furia, sentía que mi hermano me estaba traicionando.
Pero no era exactamente eso lo que más me molestaba.
Mi mal humor era terrible.
- ¿Estás contento?
Le pregunté a mi hermano, sin saludar ni siquiera a mi padre.
- ¿Qué sucede?
- ¿No te dijo nada?
-Recién llegué.
Dijo mi hermano.
Se le debe haber hecho tarde, porque la noche anterior estuvo con Solange, quién sabe hasta qué hora.
- ¡Me traicionaste!
Le grité.
- ¿Estás loco?
- ¿Qué