I parte. Capítulo 13- Nadia
Entró a la casa en silencio. Sin prisa, pero sin pausa. Cerró la puerta con los dos pasos de la llave guiada por aquel presentimiento que la había sacado de la tienda de zapatos. Fue directo hasta el cuarto. Allí encontró a Fernanda a horcajadas sobre Adams. Respiró aliviada por llegar a tiempo. Si, aliviada, prefería mil veces la verdad. Ahora el tiempo y su control le pertenecían. Entró en silencio, sin portazos ni gritos y tomó asiento en el butacón de pana marrón cómplice de tantos momentos