—¡El emperador ha entrado en paro! —gritó un soldado, que ingresó intempestivamente al despacho donde se encontraba Gérard trabajando con sus subalternos.
Al escuchar esto, el asistente del emperador soltó los documentos que tenía en la mano y preguntó con incredulidad.
—¿Qué acabas de decir?
El soldado se acercó rápidamente y, entregando una nota, comenzó a explicar.
—La clínica envió un mensaje urgente para avisar que el emperador Ashal entró en paro y ahora mismo lo están operando de emer