—¡Ja! ¿Qué es lo que piensa negociar el gran Duque del Norte? ¿Tanto miedo tiene de morir? —exclamó sarcásticamente Gérard, al enterarse de que Adolf había solicitado una negociación.
Por su parte, Damien mantuvo su expresión serena, a pesar de que en el fondo se quebraba la cabeza, deduciendo los planes de su tío: «¿Qué extraño? Cuando estuve en el Norte, no encontré nada sospechoso o que pudiera servir como “plan B” para Adolf Dunesque. ¿Acaso hay algo que no vi?».
En tanto, Marion continuó