DOUGLAS WARD
—¡¿Estás loco, Douglas?! ¡¿Vas a abandonar a tu familia y todo lo que conoces solo por una mujer?! —preguntó mi padre con rabia, y yo me burlé mientras me giraba hacia él.
—Ella no es una mujer cualquiera, ella es mi felicidad y si dejo todo será por mi felicidad, porque esa es la única cosa que me importa.
—Eso es ridículo, Douglas, ¡¿puedes oírte?! ¿Qué piensas de eso? —preguntó él.
—Me parece el plan perfecto, cualquier cosa que me dé felicidad no me parece ridícula —dije.
—Te a