DOUGLAS WARD
—¿Qué hay que conversar? Nuestros padres dijeron que vamos a casarnos, no veo nada de malo en eso y tú tampoco deberías oponerte. —dijo ella, cruzando los brazos y mirándome fijamente.
—Mira, Rebecca, te respeto mucho, pero voy a ser honesto contigo. No puedo casarme contigo de ninguna manera. —dije, y ella se burló.
—¿No puedes casarte conmigo o no quieres casarte conmigo?
—Cualquiera que elijas está bien, siempre y cuando entiendas que no podemos estar juntos.
—¿Qué estás intenta