DOUGLAS WARD
—Buenos días, señor. —me saludaron mis empleados en cuanto entré al edificio y, en respuesta, solo asentí discretamente con la cabeza mientras caminaba hacia el ascensor.
No pude evitar sentir que algo no estaba completo y sabía que tenía todo que ver con el hecho de que tampoco vería el rostro de mi hermosa secretaria hoy.
Apreté el botón de mi piso mientras esperaba pacientemente a que llegara. Tenía las manos en los bolsillos mientras golpeaba el suelo con el pie impacientemente