AURORA SUMMER
CINCO MESES DESPUÉS.
Todo parece aún un sueño. Esperaba despertar de la pesadilla, la pesadilla de ver al hombre que amo casarse con otra mujer. Fue doloroso, pero por mi hijo necesitaba estar bien.
Un hijo que era suyo.
—Por el amor de Dios, ¿cuándo va a estar lista la maldita sopa? —le pregunté a Maju desde la sala. Pobre Maju, ella había sido la mayor víctima de todas mis hormonas del embarazo.
—Solo unos minutos más, perdón, señora Summer —respondió con tono burlón desde la co