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Amelia abre los ojos y lo único que logra ver es oscuridad, se encuentra cómodamente recostada en un mullido colchón del cual va a ser difícil salir ya que todo su cuerpo sufre los desmanes de su encuentro sexual con su futuro esposo que en realidad se convirtieron en tres o tal vez cuatro. Se irgue para darse cuenta de que Bastián no se encuentra en la gran cama con dosel que ahora divisa ya que sus pupilas se han acostumbrado a la oscuridad.
< ¡Lo hizo de nuevo! >, piensa al sentirse manipula