Capítulo 33.
Amelia queda impresionada con lo que ve en el instante en que la puerta del ático se abre, Bastián, se encuentra luchando con tres hombres que son de su tamaño aunque hay uno de ellos que casi le saca una cabeza y es un verdadero gigante. Los mueve más no puede sacárselos de encima.
Lo detalla y encuentra que tienen la cara golpeada, los moratones son inmensos y sus ojos comienzan a picar sin poder dejar de pensar que cualquier cosa que haya sucedido es su culpa. Arístides la tapa con su cuerpo