Tras el desmayo sufrido la tarde anterior, luego de cortar comunicación con Brendan, Amy se encontraba en su cama, siendo atendida por su mejor amiga, quien no dejaba de preguntarle una y otra vez cómo se sentía. Parecía no comprender que, cuanto más le preguntara, más le dolía la cabeza y, por ende, peor se sentía.
—Toma, este es uno de los tés que me preparaba mi madre cuando era pequeña. Sirve para aumentar las defensas y el ánimo —dijo Nan, depositando una bandeja sobre las piernas de su am