O’Neill suspiró y miró a través de la ventanilla, mientras encendía un cigarro, antes de poner el coche en marcha. Tenía mil preguntas y necesitaba respuestas.
—Alahan —dijo, tras darle la primera calada al cigarrillo—, entiendo que, en este momento, estemos ambos en la misma posición jerárquica, pero me gustaría que me dijeras todo lo que sabes. Estamos en el mismo bando y lo sabes muy bien.
—No sé qué quieres que te diga, Howard —repuso, mirándolo de soslayo, mientras sacaba un cigarro del pa