Una vez llegaron al puerto, Al le indicó a Howard la ruta hasta la cabaña costera que quería visitar y que era propiedad de los Warren.
No estaba seguro de encontrar algo, pero no perdía nada con intentarlo. Con un poco de suerte la corazonada que acababa de tener, si no les devolvía a Amy de inmediato, al menos podría darles una pista de por dónde continuar, qué camino tomar.
En cuanto llegaron a la ubicación que Al le había indicado, este se apeó del coche en un abrir y cerrar de ojos y se en