–Señorita lember–la voz de la secretaria me hace salir de mis pensamientos.
–Si dígame–le contestó bostezando, estoy un poquito cansada y recuerdo mi pasado no me agrada tanto, ella sostiene un ramo de flores en sus manos, las deja en la mesa y luego me sonríe.
–Alguien le envío estás hermosas flores, con su permiso–cierra la puerta lentamente y la curiosidad me mata, por la decoración en la que se encuentran las flores me imagino que son de Omer.
Pero aquí hay gato encerrado esto no tiene nota