—¿Y qué clase de invitación?
—Lo suficientemente buena como para ser verdad.
—Mira si no me dices de que se trata olvídate que iré.
—Esta bien, yo solo cumplo con enviártela, allá tú si vas o no—me da la espalda para otra vez caminar y agarrar su café.
—Yo me tengo que ir—él aclara su garganta y me mira con enojo.
—¿Qué tú qué? disculpa me puedes repetir.
—¡Me voy!—me dirijo hacia el cuarto y me colocó lo primero que veo del closet de mi amiga,
no me puse lo de anoche, no me gusta repetir ropa.