Paso mi mano por su mejilla.
—Leo por favor, cuánto lo siento pero ya es tarde como para que me digas estas cosas—él se tumba encima de mí, dejando todo su enorme peso encima de mi diminuto cuerpo.
Procede de forma ligera atacando velozmente mis labios, hasta besarme.
Por un instante quería apartarlo pero mis manos se volvieron piedras pesadas ya que la sensación de este beso, fue algo familiar, mágico y delicioso por ello lo deje.
Cierro mis ojos dejándome llevar por su pasión, y dejando que m