—Déjeme y lo ayudo señor—dice Jesús y ambos me agarran de los brazos y me sacan como bulto de la habitación, miró desesperada en busca de Henry y no lo veo, soy llevado a un cuarto oscuro, donde no escucho ni veo nada, ellos me sientan en una silla y luego se van y cierran la puerta ¿Qué es esto?
Poco después las luces se encienden y soy sorprendida por la voz de la cachetona quien sostiene un micrófono.
—Hola a todos queridísimos invitados y compradores—estoy sentado de espaldas ¿acaso esto es