300. JAKE MATE
Lord Henry se dirigió al rey con un gesto formal, su postura erguida a pesar del peso del dolor y la traición. La sala esperaba en un silencio denso, el destino de Lady Sabina pendía de la voluntad real, y las pantallas de Airis brillaban con la evidencia irrefutable de sus crímenes. Era un momento decisivo, un punto de inflexión en el que la justicia y la venganza se entrelazaban en un baile macabro.
Lady Sabina, con una compostura que desafiaba la gravedad de las acusaciones, dio un paso