30. PORTATE BIEN
Mía le contó al Sr. López que la niñera había llevado al niño y que ella lo había dejado bajo el escritorio de Sofía sabiendo que estaba en una reunión y pensando que allí nadie lo descubriría. Sofía sintió una gran impotencia al ver que Mía estaba dispuesta a mentir descaradamente, aunque no entendía por qué decía que el niño era suyo.
Intentó tomar a Javier, que ahora lloraba aferrado a su madre e incluso extendió los brazos hacia el jefe.
—¿Qué está sucediendo aquí? —preguntó el Sr. López,