256. DECISIÓN
Mientras la noche avanzaba y el despacho permanecía en penumbras, Lord Henry se sumergió en la montaña de documentos y pruebas que había recolectado hasta el momento. Sabía que estaba jugando un juego peligroso, pero estaba dispuesto a arriesgarlo todo para descubrir la verdad y asegurarse de que se le hiciera justicia a sus hijos.
El teléfono personal de Lord Henry sonó y lo tomó de inmediato al ver quién era: el sirviente de su hijo de crianza, Hanrriet.
—¿Qué sucede? —preguntó con preocu