254. EMBARAZADA
La habitación se transformó en un pequeño santuario de alegría. Las felicitaciones resonaban como música de fondo para César y Sofía, que aún estaban envueltos en su propio mundo de asombro y amor. Los abrazos de los amigos eran cálidos y sinceros, cada uno de ellos compartiendo la felicidad de la pareja.
El pequeño Javier, con la inocencia característica de la niñez, se acercó con su tablet en mano. La curiosidad y la emoción brillaban en sus ojos mientras procesaba la noticia de que tendría