216. EL INTERROGATORIO
Luego miró a ambos hombres que se mantenían midiéndose con la vista listos para ir uno contra el otro. Fenicio decidió aprovechar eso para tratar de saber más.
—Vamos a tratar de dilucidar su problema, estoy cansado y debo ir a cuidar de mis jefes para perder el tiempo con su riña. Y como sé que ahora mismo no me dirán lo que pregunté, empecemos de nuevo —dijo soltando todo su aire—. Si entendí bien, por lo que dijeron, ¿usted estuvo hasta hace poco retenido en la mansión de este otro? —pregu