Catalina Abrego.
-¡¡Catalina Sofía Abrego!! ¿Cómo que te casaste niña tonta? -¡Oh!, no puede ser….ya lo sabe.
Me aferro a mis sabanas cubriéndome de pies a cabeza, tratando de fingir que todavía duermo cuando escucho los gritos de mi hermanito. Que vienen del otro lado de mi puerta.
¡Estoy en problemas!, si unos muy serios porque mi hermano no va dejar pasar esto.
¿Por qué mis padres no me dieron un respiro?, ¡Hay!
-¡Me escuchas señorita irresponsable!
¡Por favor!, que piense que estoy do