Catalina Abrego
Era hora de volver a mi mundo. No podía seguir posponiendo mi regreso a mi clínica por más tiempo. Ni continuar descuidando mi consulta con los pequeños pacientes que tanto me necesitaban para superar sus problemas emocionales.
Que igual que mí pequeño hijo luchan día a día, contra esos miedos que no los dejan vivir su vida completamente normal entre sus familiares y conocidos.
A pesar de todos los problemas existentes en mi vida personal debía volver. No quería continuar tra