Denn Stuart
—Te amo, Mariana… desde lo más profundo de mi corazón —murmuro contra sus labios.
No son palabras dichas al azar. Nacen de un lugar que solo le pertenece a ella. Nunca hubo otra… nunca existió alguien capaz de provocar en mí lo que Mariana despierta con solo mirarme. Desde que entendí lo que significaba sentir… fue ella.
Siempre ha sido ella.
Nadie logra estremecerme como lo hace ahora, bajo mi cuerpo, tan cerca… tan mía. Y en este instante, con su respiración mezclándose con la mía