Mariana Carbajal
Despierto sola sobre la cama. Últimamente, mi sueño es cada vez más pesado. Denn me había dejado hace horas para buscar algo de comer; insistió en que lo acompañara, pero me negué y terminó yéndose solo porque no tenía ánimos de buscar comida solo quería dormir.
Al alzar la vista hacia el reloj en la pared, noto que son cerca de las cuatro de la tarde.
—Dormí como un oso en hibernación… —murmuro, llevándome una mano al rostro.
Este cansancio constante empieza a preocuparme. No