Mariana Carbajal
Mis párpados se cerraron en algún punto del viaje, arrastrándome a un sueño profundo, pesado… casi necesario. No sé cuánto tiempo ha pasado, solo que poco a poco la oscuridad comienza a disiparse, como si alguien me llamara desde la superficie.
Lo primero que siento es el peso de un brazo rodeando mi cintura. Firme. Protector. Sin darse cuenta esta envolviendo en su calor a nuestro hijo.
Luego… su respiración. Cálida. Constante. Rozando mi cabello con una cercanía que hace que