Denn Stuart
La veo entrar al probador seguida de una mujer que lleva entre sus brazos un vestido blanco. Su mirada se pierde en la tela; no parece estar feliz y, aun así, lo toma entre sus manos agradeciendo en voz baja.
Cuando la mujer se marcha, Mariana se queda sola.
Desde mi posición apenas puedo verla a través del espacio entre las cortinas. Su reflejo queda atrapado en el espejo frente a ella. Suspira suavemente, como si el peso del mundo descansara sobre sus hombros, y entonces comienza