Capítulo 120

Demian Stuart

Al día siguiente la puerta de mi despacho se abre de golpe.

—No te molestes en llamar a seguridad, Demian —dice Maximiliano Carbajal con voz contenida—. Si hubiera venido a golpearte, ya lo habría hecho.

Me pongo de pie despacio, apoyando ambas manos sobre el escritorio.

—Maximiliano… esperaba tu visita.

—Claro que la esperabas —responde con una risa seca—. Humillas a mi hija en público, la expones como si fuera mercancía, y aun así tienes la desfachatez de fingir sorpresa.

—No fu
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