Mariana Carbajal
Resulta un poco extraño tener a Denn en mi habitación, sentado sobre la cama, con esa apariencia digna de un modelo de revista. La escena me descoloca por un instante: el contraste entre el recuerdo del chico tímido que conocí y el hombre que ahora ocupa mi espacio personal es casi irreal.
—No dejes que Patrick te provoque —digo, intentando aliviar un poco la tensión—. Es tu primo, deberías estar acostumbrado a sus bromas.
—Justamente por esas bromitas es que suele meterse en p