Antonella miró a Leo, preocupada. Él no había dicho una palabra durante toda la cena y, aunque no era tan extraño tratándose de él, lo conocía demasiado para saber que algo le estaba molestando.
Estiró la mano y la colocó sobre el muslo de Leo, dándole un suave apretón. Él dejó de prestar atención a la carretera y la miró, con una expresión de confusión, como si por un instante hubiera olvidado que ella estaba allí.
—Te amo —dijo, eligiendo esas palabras en lugar de las preguntas que tenía en m