Antonella despertó con las luces del sol filtrándose a través de las cortinas. Se dio la vuelta en busca de Leo, pero encontró el otro de la cama vacío. Frunció el ceño al notar que las sábanas estaban frías, lo que significaba que él ya se había levantado hace un buen rato.
—Leo —llamó, pero no recibió ninguna respuesta.
Se levantó de la cama y se quedó quieta junto a ella por un instante, esperando que Leo apareciera, listo para obligarla a volver a la cama o llevarla en brazos por toda la ca