Domenico se las arregló para mantener una expresión neutra mientras escuchaba a Kassio. Le costó un enorme esfuerzo no mirar a los lados en cuanto su amigo terminó de hablar, buscando cámaras escondidas. Tenía la firme esperanza de que alguien saltara desde algún rincón y gritara: "¡Caíste!". Eso, por supuesto, no sucedió y, conociendo a Kassio tan bien como lo conocía, estaba seguro de que era imposible que se tratara de alguna broma. Su mejor amigo tenía muchas cualidades, pero un gran sentid