Natasha estaba casi convencida de que aún seguía dormida. Probablemente había ignorado la alarma y continuaba en su cama. Solo esperaba que no fuera demasiado tarde, ya que Domenico se enfadaría si llegaba tarde a la oficina. Sin embargo, valdría la pena si pudiera soñar un poco más.
—Deja de pensar tanto y bésame —ordenó Domenico, susurrando contra sus labios antes de volver a besarla.
Natasha abrió la boca y dejó escapar un gemido al sentir la lengua de Domenico explorarla con pasión. La sens