—Deja de robarte mi comida —se quejó Sienna y le dio un golpecito en la mano a Kassio.
—Es que lo tuyo sabe mejor.
—Es lo mismo. No hay manera de que el mío tenga un mejor sabor. Y si vuelves a robar mi desayuno te clavaré el tenedor en la mano.
—No es lo mismo. Mi hermana siente preferencia por ti, así que siempre te da lo mejor mientras yo tengo que conformarme con el resto.
Sienna y Natasha se echaron a reír.
—Jamás creí que podías actuar como un bebé —dijo—. No tienes que ponerte en ese pla