Sienna inclinó la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, y dejó que el agua se deslizara por su cuerpo mientras pasaba ambas manos por su cabello. De repente, sintió un cosquilleo familiar en la nuca y supo que ya no estaba sola.
La expectativa creció, casi haciéndola sentir ansiosa, mientras esperaba el siguiente movimiento de Kassio. Podía sentir sus ojos sobre su piel, calentándola.
—¿Vas a quedarte allí tan solo espiándome? —preguntó, mirándolo sobre el hombro con una sonrisa—. ¿O te un