Sienna se recostó contra el marco de la puerta, cautivada por la figura de Kassio. Sus músculos tensos se delineaban mientras levantaba pesas, y su rostro irradiaba determinación. Le habría encantado acercarse y explorar cada uno de sus músculos con las manos… y la boca.
Era innegable, estaba obsesionada con él.
Kassio no había desaparecido después del domingo que habían pasado juntos. Por el contrario, él la había invitado a almorzar o cenar más de una vez en las últimas dos semanas y también