•Samuel•
Llegó al club y camino al apartado privado, se acerca mi socio Daniel. Es unos años mayor que yo, gracias a él, esté club, se ha vuelto uno de los más concurridos y popular, lo ha manejado muy bien, lo mío, en sí, siempre han sido las editoriales y confío con los ojos cerrados en Daniel para manejar el club.
—Dichosos mis ojos que te ven. ¿Qué te trae por aquí?—suelta sonriente mientras me da unas palmadas en el hombro.
—Cabrón, se te olvidó que soy el puto dueño también de este lugar.