Santiago
No encontraba como calmarme, la busqué hasta debajo de las rocas. En todos los lugares a donde me llevo el malnacido de Adirael y nada. Terminé por llamar a Noel, él sabe dónde está. Discutimos más de una hora y al final, acepté que fuese solo a buscarla.
Justo ahí entendí que nunca dejó de ser su amigo. Me vio la cara, como todos lo hicieron alguna vez. Me encerré en el gimnasio, para drenar todo, no quería medicarme y volverme un jodido zombi. Pero no podía, quería sexo, eso quería.