Samuel termina haciendo lo nunca había hecho a sus veintiocho años, nunca despertó con otra que no fuese su hermana.
Se sentía el peor ser, al despertar al lado de la rubia, las pesadillas no la dejaban dormir. A Samuel, algunas cosas que ella murmuraba lo dejó pensativo.
—Ya estoy lista, ¿me podrías decir a dónde iremos?
Samuel la detalla unos minutos y Zachary también lo hace con él, no puede evitar no admirar al monumento que tiene al frente, bajo ese traje ajustado.
—¿Con quién soñabas?