La culpa y el arrepentimiento batallaban en el corazón de Marcus como lobos en lucha, su poder Alfa fluctuando peligrosamente con cada oleada de emoción.
Tras un largo instante, su voz emergió fría como el invierno, cada palabra con el peso de una orden Alfa.
"Sarah es mi única pareja", gruñó, dejando caer los colmillos. "Mi lobo la eligió, aunque yo fui demasiado ciego para verlo".
"Viva o muera, ella es la única que reclamaré. Los lazos de la manada no mienten; nunca aceptaron a Rachel".
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