Mundo ficciónIniciar sesiónAmbos nos separamos y cruzamos nuestras miradas, sus ojos con las pupilas dilatas y los míos probablemente llorosos.
— ¿Escudos? —dijo el mirando a su alrededor— todo esto para demostrar que somos escudos…
Él se puso de pie ofreciéndome una de sus manos para ponerme de pie. Mi corazón latía rápido y mis manos estaban temblando.
— ¡Es una estupidez! —grito Brais enojado.
— Hoy en día existen pocos escudos… —Tavia apareció desde las sombras— pero es más fuerte cu







