18

Junto con Eider entramos al comedor, el lugar donde poco había concurrido. Desde que me había despertado sentía una extraña sensación en mi pecho.

Eider y yo no habíamos hablado sobre lo ocurrido la noche anterior, pero nuestra relación seguía intacta incluso mejor.

—¡Aquí! —exclamó un sonriente Tigor desde la mesa.

Las dos nos acercamos hacia su mesa donde también se encontraban los demás chicos del equipo.

Me senté al lado de Eider enfrente de Tigor y Brais,

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